sabato 3 dicembre 2011

Educación, moral, ritos

Eric Thompson dice que “los españoles quedaron sorprendidos por el alto valor moral de los nativos, y por su rechazo a la mentira. Por desgracia, el contacto entre ambas civilizaciones trajo una rápida decadencia en los códigos morales de los nativos.” El mismo saludo de los Incas da clara señal de su refinada y cuidadosa educación. En él se decían ‘ama sua, ama llulla, ama quella.....’ esto es: ‘no seas ladrón, no seas mentiroso, no seas flojo.’
Al igual que el sistema educativo en la India los niños eran puestos al cuidado de los sacerdotes desde los cinco o seis años.Se les enseñaba a contar los años, astronomía, el arte adivinatorio, remedio para las enfermedades, a leer y escribir, matemáticas, genealogía. A las niñas de la nobleza y de clase media se les enseñaba a hilar y tejer, a cocinar, y otros artes domésticos, y siempre estaban acompañadas por una superior. Otras funciones que realizaban eran las de barrer el templo, cocer ropa para sus deidades, atender el fuego sagrado, etc. Muchas realizaban prácticas religiosas para conseguir en el futuro buenos esposos. Para cuidar su castidad debían mirar el suelo siempre que un extraño les hablaba. Incluso hasta hoy en día no existe el cortejo entre los indios mexicanos, y las muchachas sienten vergüenza de relacionarse con jóvenes sin el permiso de los padres. Al igual que los antiguos hindúes los indios americanos trataron a la mujer como su igual y gobernaron imperios junto a sus esposos o hermanos.
“A diferencia de los así llamados cristianos civilizados- escribe Chaman Lal- los indios americanos nunca lucharon contra las mujeres, qué decir de matarlas a ellas o a los niños.”
Muchas creencias y ceremonias entre los Indios de México eran iguales a las sostenidas en India tal como está claramente demostrado por Thompson, en su artículo ‘The Cycle of Life’ escrito en su época para ‘Mexican Life.’ En su trabajo analiza, entre muchas cosas, la ceremonia de nacimiento de un niño; la ceremonia de matrimonio, para la cual, al igual que en India, los arreglos eran más bien concertados por los padres y se recurría al consejo de un astrólogo. Los Aztecas también acostumbraban a hacer ofrendas en el fuego; cada persona tomaba un trozo de alimento y lo colocaba en el bracero que estaba en el centro de la sala, como un acto de gracia dirigido al dios de las Cosechas.
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